• 9 de marzo de 2018

Primera Encuesta de Calidad de Vida Adulto Mayor e Impacto del Pilar Solidario


En sólo 42 años, desde 1990 a 2041, Chile triplicará su población de tercera edad, indican los datos del informe An Aging World: 2015 (Un mundo que envejece: 2015), de la oficina de Censo de EE.UU.

Ante la magnitud de ese cambio social, es cada vez más relevante conocer las características de esa población. Inquietud que abordó la Primera Encuesta de Calidad de Vida Adulto Mayor e Impacto del Pilar Solidario, de la Subsecretaría de Previsión Social, ejecutada por el Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la U. Católica (Ceel UC), investigación que se presentó este jueves.

El estudio alerta que cerca de la mitad de los mayores de 60 años en Chile considera que es menos feliz que cuando era joven (47,8%). No es todo. Un alto porcentaje admite que las cosas se ponen cada vez peor a medida que envejece (76%) e indica, además, que entre más viejo se pone, más inútil se siente (54,8%).

El trabajo, que consideró una muestra de 2.523 personas de 60 años y más, incorporó aspectos de calidad de vida como las condiciones de vivienda y entorno, equilibrio en el uso del tiempo, bienestar subjetivo, redes y cohesión social, salud, seguridad, educación y competencias, además de trabajo, ingresos y gastos.

Junto con esa visión del proceso de la vejez como una etapa no muy positiva, los resultados resaltan que en cuanto a bienestar subjetivo, el 78,3% se declara satisfecho con la vida. Incluso, un 46% dice que su vida tiene condiciones óptimas, mientras un 62,8% no cambiaría nada de su vida.

David Bravo, economista y director del Ceel UC, resalta que el porcentaje de personas de 60 años que se declara satisfecho con su vida (78%) “muestra que pueden tener una visión más optimista, más allá de las condiciones, tiene que ver con que están poniendo en la balanza muchas cosas, como la vida familiar, a pesar que tendrían que calificarlo como negativo, porque objetivamente las pensiones no son buenas. Cuando hacen ese juicio, lo hacen con un grado de equilibrio”, explica.

Pese a esa satisfacción general, dice Bravo, no desconocen que la vejez “es algo bien objetivo, donde hay mayor necesidades y, tal vez, simplemente, dan una respuesta honesta. No es que estén deprimidos por el tema, es un tema objetivo”. Es una respuesta, añade, que revela las dificultades de salud y económicas que deben atravesar.

Jeannette Jara, subsecretaria de Previsión Social, indica que al considerar indicadores de múltiples dimensiones, y no sólo el de ingreso, se aprecia que los adultos mayores tienen relaciones familiares satisfactorias, que disponen de un sistema de salud y que al menos perciben la Pensión Básica Solidaria, ambos provistos por el Estado, que les permite hacer frente a sus necesidades básicas. “Muestra que la red de protección provista por el Estado opera. Lo que demuestra esta dimensión es que hay otros elementos que producen satisfacción y que se ponderan con el nivel de ingresos”, dice Jara.

Factor económico

De acuerdo a los especialistas, uno de los factores que más influyen en la percepción negativa de la vejez tiene que ver con la arista económica.

Según la encuesta, la tasa de empleo en adultos mayores es de 36,9% mientras que un 38,3% participa en el mercado laboral. En cuanto a su ingreso, indica, que el monto individual promedio es de $ 352.000, mientras que el gasto individual promedio es de $ 284.000.

El 10,4% reconoce que su proporción de gastos es mayor que sus ingresos, el 42,9% señala que sus gastos son igual que sus ingresos y 46,7% responde que sus gastos son menor que sus ingresos.

A la hora de evaluar su situación económica, 22,7% dice que es buena o muy buena, 58,95 que es regular y 18,2% que es mala o muy mala.

Y en cuanto a su estado de salud, 13,7% señala que es muy malo o malo, 43,3% como regular y 43% como buena o muy buena.

Víctor Hugo Carrasco, expresidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, destaca que la asociación entre soledad, dependencia y enfermedades son también algunas de las razones que justifican esa falta de positivismo. Actualmente, recalca, no existe un estado de bienestar que garantice los derechos de este segmento.

“Las personas mayores generalmente no cuentan con los recursos mínimos para llevar una vida digna respecto de sus necesidades básicas. La pregunta es si efectivamente se puede vivir en buenas condiciones con ese monto, aún asumiendo que los medicamentos y la atención de salud estén cubiertos por el Estado de forma oportuna, cosa bastante cuestionable”, dice Carrasco.

Eileen Hughes, socióloga e investigadora del Ceel UC, señala que el proceso de envejecer tiene una connotación negativa, por eso se entiende que concuerden con ese tipo de frases. “Se asocia el envejecer con ser menos felices, y la juventud tiene una connotación positiva culturalmente”, señala.

Según Daniela Thumala, docente del Departamento de Psicología de la U. de Chile y miembro del Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo (Gero), la adultez es una de las etapas más difíciles de la vida, dadas las constantes pérdidas y desafíos que se enfrentan en ella. “Las personas ya no tienen la salud, la energía, los amigos ni el dinero de antes, sin embargo, la llamada paradoja de la felicidad o del envejecimiento explica por qué las personas son capaces de presentar altos niveles de satisfacción a pesar de los problemas de la adultez”, explica.

Si bien los adultos mayores enfrentan una serie de dificultades y problemas, al mismo tiempo van desarrollando una capacidad para mantener buenos niveles de satisfacción vital. “Las personas en algún momento aprendemos a vivir con estas dificultades al haber aprendido de la vida, es como ejercitar un músculo para afrontar problemas, lo que en psicología llamamos afrontamiento, el modo en que aprendemos a manejan el estrés con estrategias que vamos entrenando durante la vida”, dice Thumala.

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